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El crossdressing y el travestismo de closet suelen tener la particularidad
de que son actividades íntimas. Son muy pocas las personas que
tienen acceso a esa parte de la vida de la persona que lo practica.
Siempre, las personas que se enteran lo hacen por dos cosas: el crossdresser
se lo revela, o bien ocurre algo por lo cual se descubre accidentalmente.
Cuando el crossdresser decide compartir este secreto con alguien, lo hace
exponiéndose a muchas reacciones diferentes, y sumergid@ en un
mar de expectativas, ilusiones y temores.
A los crossdressers les puedo aconsejar que si desean compartir esta parte tan íntima de sus vidas con alguien de su grupo de amigos, lo hagan una vez hayan pensado lo siguiente: ¿para qué revelarlo? ¿qué se desea al hacerlo? ¿se está dispuesto a aceptar las consecuencias que haya –bien sean positivas o negativas? ¿ha demostrado la otra persona una amistad profunda y receptiva?
Una vez el crossdresser tenga claro lo que puede suceder, y sobre todo que tenga muy claro el para que lo hace, puede proceder de la manera más adecuada para su caso particular.
En mi experiencia propia, he encontrado que me ha resultado más fácil revelarle mi secreto a mujeres heterosexuales con quienes tengo cierta confianza. Y hasta el momento no he experimentado un rechazo, si bien es cierto que para que todo funcione adecuadamente hay que mantener siempre la comunicación y la sinceridad.
Además, he encontrado que cualquiera que sea el caso, e independientemente de las creencias de las otras personas, cuando uno confía en alguien y le es sincero y le habla con claridad la situación, la ganancia es enorme: el respeto, el cariño mutuo y la confianza se profundizan.
A l@s amig@s de crossdressers y travestis de closet les puedo
aconsejar dos o tres cositas:
Un crossdresser es sólo una persona común y corriente,
y siempre lo ha sido, y muy posiblemente el gusto de vestirse de mujer
lo tiene desde muchos años antes de conocerte. Siempre ha sido
la misma persona, sólo que tú antes no sabías de
ese gusto; ahora ya conoces su secreto y eso no significa que tu amig@
crossdresser vaya a cambiar sus costumbres o su manera de ser o desempeñarse.
Le seguirán gustando las mismas cosas que le han gustado siempre,
y seguirá haciendo lo mismo que ha hecho toda la vida.
No olvides que un crossdresser no es la competencia para una mujer. No intenta serlo ni busca desplazar a la mujer en su papel social ni profesional… aunque la expresión femenina del crossdresser suele ser muy profunda, eso no significa que quiera ser más mujer que una mujer.
Un crossdresser no es menos hombre por gustar de las prendas femeninas. De hecho, esto lo lleva a sitios en donde un hombre común y corriente no puede llegar: a comprender mejor ciertas situaciones femeninas. Sin embargo, esto tampoco lo hace más hombre: simplemente le brinda herramientas diferentes para abordad la realidad.
Gracias a su experiencia personal, muchas veces de obligado secreto, de persistencia y de lucha interna consigo mismo, un crossdresser puede ser una interesante compañía como confidente y cómplice de actividades (laborales, académicas, artísticas); sólo permítele que se pueda expresar y deja que su punto de vista te permita conocer el mundo desde una perspectiva diferente.
Aunque siempre resulta tentador involucrarse más en la vida de una persona, procura acercarte al crossdresser de manera tal que no sienta que le invades su espacio. Ya te ha dejado conocer una parte muy importante de su ser, respeta sus movimientos, y confía en él. La gran mayoría de las veces el crossdresser es muy consciente de lo que puede hacer, lo que no puede hacer, y los límites hasta donde puede llegar. Disfruta lo que él te ofrece (su amistad, compañía, opinión estética… lo que sea que te pueda ofrecer) aceptando ese regalo que tan difícil es de entregar.
Textos e imágenes provenientes del archivo personal de Andreita.
© 2005-2009 Nathalie Andrea ("Andreita") Todos los derechos reservados